Mitos sobre el sol

El sol, nuestra estrella más cercana, ha sido objeto de veneración, fascinación y temor a lo largo de la historia de la humanidad. Desde las antiguas civilizaciones hasta la Era Moderna, el sol ha sido el protagonista de numerosos mitos y leyendas que han influido en nuestra comprensión y percepción de sus beneficios y consecuencias en el organismo humano.
Y es que, a lo largo de los siglos, el sol ha sido venerado como un símbolo de vida, poder y energía. Culturas antiguas adoraban a deidades solares y creían en su capacidad para curar enfermedades, rejuvenecer el cuerpo y elevar el espíritu. Sin embargo, también existían temores en torno al sol, asociándolo con castigos divinos y enfermedades malignas.

En este artículo, exploraremos los mitos más comunes que rodean al sol. A medida que profundicemos en la relación entre el sol y nuestro organismo, desentrañaremos la verdad detrás de las afirmaciones populares y clarificaremos los beneficios reales y las posibles consecuencias para nuestra salud.

El sol es bueno para la salud… o no

En la actualidad hemos presenciado una evolución en nuestra comprensión sobre de la relación entre el sol y nuestro organismo. Entendemos sus beneficios, las consecuencias, y somos conscientes de qué podemos poner en práctica para minimizar los efectos nocivos del sol.
Se han revelado los beneficios vitales de la exposición moderada al sol, como la síntesis de vitamina D, que es esencial para la salud ósea y el funcionamiento adecuado del sistema inmunológico. Pero también se ha evidenciado el impacto negativo de una exposición excesiva y sin protección, que puede aumentar el riesgo de enfermedades de la piel como el cáncer, entre otras complicaciones.
Entraremos en más detalles de cómo el sol afecta a nuestra salud internamente, los efectos que produce en los órganos que no se ven pero que también sufren y que deberíamos cuidar para evitar que la radiación UV puede tener un impacto acumulativo a lo largo del tiempo, además de los efectos dañinos visibles como los que ocasiona en la piel o en el cabello.

Efectos del sol en la piel

Los beneficios del sol en la piel son reales, aunque una exposición excesiva de sol puede ser perjudicial. Toma nota de las verdades y falacias sobre lo que se dice del sol relacionado a cómo afecta o beneficia tu piel.

El sol es siempre dañino para la piel. Falso. Aunque es cierto que la exposición excesiva al sol puede ser perjudicial para la piel, el sol también tiene beneficios para la salud. La radiación ultravioleta B (UVB) del sol ayuda a nuestro cuerpo a producir vitamina D, necesaria para la absorción de calcio y el desarrollo de huesos sanos. El sol puede ayudar a aliviar ciertos trastornos de la piel como la psoriasis.

Puedo obtener suficiente vitamina D de otras fuentes, por lo que no necesito exponerme al sol. Falso. Si bien es posible obtener vitamina D a través de alimentos y suplementos, la exposición controlada al sol sigue siendo una de las formas más eficientes de obtener esta vitamina. La cantidad de exposición necesaria varía según la ubicación geográfica, el tono de piel y otros factores individuales. Recuerda consultar a profesional de la salud antes de ingerir suplementos alimenticios con vitamina D para que determine tus necesidades específicas de vitamina D.

No necesito protección solar en días nublados o en invierno. Falso. Los rayos ultravioleta (UVA y UVB) del sol pueden penetrar a través de las nubes y llegar a la piel, incluso en días nublados o durante el invierno. Por lo tanto, es esencial proteger la piel con protector solar y otras medidas de protección, como usar ropa protectora y sombreros, incluso cuando el sol no esté visible de manera directa.

El sol ayuda a que las heridas cicatricen mejor. Falso. La exposición al sol no solo no contribuye a acelerar el proceso de curación de las heridas, sino que en realidad lo retrasa. Además, puede agravar la inflamación y provocar hiperpigmentación, dando lugar a una coloración más oscura en la zona afectada en comparación con el resto de la piel.

Usar protector solar bloquea por completo la producción de vitamina D. Falso. Si bien el protector solar puede reducir la producción de vitamina D en la piel, estudios han demostrado que aún se puede sintetizar una cantidad adecuada de vitamina D incluso con el uso de protector solar. La aplicación de protector solar con un factor de protección solar (FPS) adecuado no afectará significativamente los niveles de vitamina D, pero proporcionará una protección esencial contra los efectos nocivos del sol.

El sol cura el eczema y otras afecciones de la piel. Falso. Aunque la exposición al sol puede aliviar los síntomas de algunas afecciones de la piel, como el eczema, la mejoría es generalmente temporal. En cualquier acaso ten en cuenta que se habla de un alivio y no de una cura definitiva. La radiación UV puede tener un efecto antiinflamatorio en la piel y ayudar a reducir la picazón y la inflamación. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la sobreexposición al sol puede empeorar el eczema en algunos casos y aumentar el riesgo de daño cutáneo a largo plazo.

Cuanto más tiempo pase bajo el sol, más saludable será mi piel. Falso. Este mito es peligroso y potencialmente perjudicial para la salud de la piel. La exposición excesiva y prolongada al sol sin protección puede provocar quemaduras solares, daño celular, envejecimiento prematuro de la piel y aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de piel. Es importante protegerse del sol utilizando protector solar de amplio espectro, ropa protectora, sombreros y gafas de sol, y limitar la exposición directa.

Un factor de protección solar (FPS o SPF) elevado impide el bronceado. Falso. El uso de un protector solar con un índice de protección alto no impide completamente el bronceado, pero sí reduce la intensidad y la velocidad del mismo. Los protectores solares de alto factor de protección están diseñados para bloquear o filtrar la radiación ultravioleta, lo que limita la cantidad de radiación que llega a la piel y disminuye la producción de melanina. Esto resulta en un bronceado más gradual y menos intenso. Sin embargo, es importante recordar que el uso de protector solar es esencial para proteger la piel de los daños solares.

Piel con estrías

El sol disimula las estrías. Falso. Existe un mito erróneo que sugiere que el sol oculta las estrías, pero la realidad es que las estrías, que son lesiones cutáneas en forma de bandas, no se broncean debido a su incapacidad para producir melanina. Por lo tanto, si una persona con estrías se expone al sol, estas resaltarán aún más en contraste con el resto de la piel bronceada. Además, al igual que ocurre con las cicatrices recientes, la exposición al sol no mejora la apariencia de las estrías rojas o las estrías violetas. Por el contrario, la radiación solar puede generar inflamación e incluso causar quemaduras en estas áreas.

Piel con acné

Tomar el sol mejora la piel con acné. Falso. Durante el verano, muchos pacientes experimentan una mejoría en los síntomas del acné, lo cual lleva a menudo a que abandonen temporalmente el tratamiento farmacológico y los cuidados caseros recomendados por su médico especialista. No obstante, es importante tener en cuenta que la exposición al sol aumenta la deshidratación y la irritación de la piel, lo que a su vez provoca un aumento en la producción de sebo. Esto puede generar un efecto rebote que empeora el acné una vez finalizadas las vacaciones.

La sombrilla me protege completamente de los rayos del sol. Falso. La tela de la sombrilla no es un filtro UV, así que no te confíes. Bajo la sombrilla se mantiene un 35% de la radiación solar. Por lo tanto, se puede generar el efecto contrario haciendo que la exposición sea más prolongada y se acumule más radiación UV. Además, hay que tener en cuenta que la luz que llega reflejada de otras superficies, como la arena y el agua, potencia la radiación solar. Por eso es fundamental usar lentes de sol con fuerte índice anti-UV, sombreros grandes de ala ancha y vestimentas amplias y de tejidos naturales que cubran la mayor parte posible del cuerpo.

Cuidado de los ojos frente al sol

La exposición excesiva al sol puede tener efectos perjudiciales en nuestros ojos. Aunque el sol es esencial para nuestra salud y bienestar, especialmente para la síntesis de vitamina D, como ya hemos explicado, es importante tener en cuenta las desventajas y tomar medidas adecuadas de protección ocular. La radiación ultravioleta (UV) del sol es la principal preocupación cuando se trata de la salud ocular. Existen tres tipos de radiación UV: UVA (ultravioleta A), UVB (ultravioleta B) y UVC (ultravioleta C). Los rayos UVA y los rayos UVB son los que más nos afectan, ya que el ozono de la atmósfera filtra la mayor parte de los rayos UVC antes de que alcancen la Tierra.

Los días nublados no requieren protección solar para los ojos. Falso. Aunque el sol no sea visible en un día nublado, los rayos UV aún pueden atravesar las nubes y dañar los ojos. Por lo tanto, es importante proteger los ojos con gafas de sol que bloqueen los rayos UV también en días nublados.

Las gafas de sol sin protección UV son suficientes para proteger los ojos. Falso. No todas las gafas de sol ofrecen la protección necesaria contra los rayos UV. Es esencial elegir gafas de sol que estén etiquetadas como bloqueadoras del 100% de los rayos UV o que cumplan con las normas de protección UV. Las gafas de sol de moda sin protección UV adecuada pueden dilatar las pupilas y permitir que más radiación dañina alcance los ojos. Qué duda cabe que sería perfecto combinar ambos criterios, pero te recomendamos que pienses en tu salud antes que en la moda, a la hora de elegir unas gafas de sol.

Recomendaciones para prevenir daños oculares provocados por el sol

Para prevenir los daños del sol en los ojos, es crucial tomar medidas de protección adecuadas. Aquí te dejamos algunas recomendaciones fáciles de llevar a la práctica:
– Usa gafas de sol de calidad que bloqueen el 100% de los rayos UVA y los rayos UVB. Asegúrate de que estén certificadas para la protección UV.
– Usa una gorra o un sombrero de ala ancha para proporcionar sombra adicional a los ojos.
– Evita mirar directamente al sol, especialmente durante los eclipses solares. La radiación intensa del sol puede dañar los tejidos oculares de forma irreversible, como las enfermedades que listaremos a continuación.
– Evita la exposición prolongada al sol, especialmente durante las horas pico de radiación solar (generalmente entre las 10:00 y las 16:00)
– Protege los ojos de los niños y los de los adolescentes con gafas de sol adecuadas y limita el tiempo que pasan al sol, ya que son particularmente vulnerables a los rayos UV, porque sus ojos son más transparentes y no pueden filtrar la radiación UV de manera eficiente. La exposición al sol durante estas etapas de la vida podría aumentar el riesgo de desarrollar problemas oculares a largo plazo.

Enfermedades oculares causadas por el sol

Cataratas: es uno de los principales problemas causados por la exposición prolongada al sol sin protección adecuada. Cuando se desarrollan cataratas se crea una opacidad en el cristalino, la lente natural del ojo, que afecta la visión. La radiación UVB es un factor de riesgo conocido para el desarrollo de cataratas y la exposición continua al sol puede acelerar su formación. Aunque hoy en día las cataratas se pueden tratar con cirugía, es preferible prevenirlas mediante la protección ocular adecuada.
Degeneración macular relacionada con la edad (DMRE): otra afección ocular relacionada con la exposición al sol. La DMRE afecta la mácula del ojo, que es la parte central de la retina responsable de la visión detallada. La radiación UV (presente en las camas bronceadoras, en algunas luces halógenas, fluorescentes e incandescentes y algunos tipos de láser) y la luz azul del sol pueden dañar las células de la retina y aumentar el riesgo de desarrollar DMRE. Esta enfermedad ocular puede llevar a la pérdida de la visión central, lo que dificulta la lectura y la realización de tareas cotidianas.
Pterigión: es un crecimiento anormal del tejido en la superficie del ojo, generalmente en el área blanca o esclerótica. La exposición crónica al sol, especialmente en climas soleados y secos, puede desencadenar la aparición de esta enfermedad ocular. El pterigión puede causar irritación ocular, enrojecimiento, sensación de cuerpo extraño y, en casos graves, puede interferir con la visión si se extiende sobre la córnea.
Queratitis actínica (quemadura solar en los ojos): es una afección dolorosa causada por la exposición excesiva a la radiación UV y ocurre cuando la córnea, que es la capa transparente que cubre la parte frontal del ojo, se irrita y se inflama. La queratitis actínica puede provocar enrojecimiento, sensibilidad a la luz, sensación de cuerpo extraño y lagrimeo excesivo. Afortunadamente, la queratitis actínica generalmente es reversible y se puede tratar con cuidados adecuados y medicación.

Protección solar para el cabello

Solo debo usar protector solar capilar antes de exponerme al sol. Falso. El cabello, al igual que la piel, también necesita protección solar antes de la exposición y después. Los protectores solares capilares, como aerosoles o cremas específicas, pueden ayudar a proteger el cabello de los efectos dañinos de los rayos UV, evitando la sequedad, el debilitamiento y la decoloración. Después de la exposición al sol, es importante proporcionar una hidratación adecuada al cabello. La radiación solar puede causar sequedad, por lo que el uso de acondicionadores o mascarillas hidratantes puede ayudar a restaurar la humedad y mantener la salud del cabello.

El sol da brillo al cabello. Falso. Con la radiación ultravioleta no le darás brillo al cabello, únicamente conseguirás aclararlo. Los rayos UVA afectan a la melanina, el pigmento responsable del color del cabello, así como lo es de la piel. Por esta razón, durante el verano es posible que el cabello experimente cambios de color.
Es importante tener en cuenta que la exposición solar directa en la cabeza puede ocasionar irritación y sequedad en el cuero cabelludo. Además, los rayos solares pueden afectar la queratina del cabello, volviéndolo frágil y propenso a quebrarse. Por lo tanto, es esencial tomar medidas de protección adecuadas, como el uso de sombreros o productos capilares con protección solar, para minimizar los efectos negativos del sol en el cabello y mantenerlo saludable.
Una de las principales desventajas del sol en el cabello es la deshidratación. Los rayos ultravioleta (UV) del sol pueden eliminar la humedad natural del cabello y dejarlo seco, áspero y quebradizo. Esto se debe a que los rayos UV penetran en la cutícula del cabello, la capa externa protectora, y dañan las proteínas y los lípidos que mantienen la hidratación.

Entre otros efectos nocivos que la exposición al sol puede causar a tu cabello, podemos mencionar:
– Daña el pigmento del cabello
– Daña la estructura del cabello
– Aumento de la sensibilidad del cuero cabelludo
– Minimiza el crecimiento del cabello

Recomendaciones para prevenir daños del sol en el cuero cabelludo

– Cubrir el cabello: usar un sombrero o una bufanda puede proporcionar una protección adicional contra los rayos UV y reducir la exposición directa al sol.
– Aplicar protectores solares capilares: existen productos especialmente diseñados para proteger el cabello del sol. Estos productos contienen filtros UV y otros ingredientes que ayudan a proteger el cabello de los daños causados por la radiación solar.
– Hidratar el cabello: mantener el cabello hidratado es fundamental para prevenir la sequedad y la deshidratación causada por el sol. Utilizar acondicionadores y mascarillas hidratantes puede ayudar a mantener el cabello suave y flexible.
– Evitar el uso de herramientas de calor: el cabello expuesto al sol ya está sometido a un estrés adicional, por lo que es recomendable evitar el uso de secadores, planchas o rizadores que puedan dañarlo aún más.
– Proteger el cuero cabelludo: utilizar protectores solares específicos para el cuero cabelludo puede ayudar a prevenir quemaduras y sensibilidad en esta área.

Otros efectos dañinos del sol

Sol y sistema inmunológico

Uno de los principales efectos negativos del sol en el sistema inmunológico es su capacidad para suprimir la respuesta inmunitaria. La exposición excesiva a la radiación ultravioleta (UV) del sol puede debilitar el sistema inmunológico y aumentar la susceptibilidad a infecciones. Los rayos UV afectan negativamente a las células que desempeñan un papel clave en la respuesta inmune, como los linfocitos T y las células dendríticas. Esto puede llevar a una disminución de la capacidad del cuerpo para combatir virus, bacterias y otros patógenos, lo que aumenta el riesgo de enfermedades infecciosas.

Sol y sistema respiratorio

Además de debilitar las defensas del cuerpo, el sol también puede tener un impacto negativo en el sistema respiratorio. La exposición prolongada al sol y sus rayos UV puede causar daño en las vías respiratorias y los pulmones. La radiación UV puede provocar inflamación en las vías respiratorias, lo que conduce a síntomas como tos, dificultad para respirar y sibilancias. También puede desencadenar o empeorar condiciones respiratorias crónicas, como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Las personas que ya sufren de estas enfermedades son especialmente vulnerables a los efectos dañinos del sol en la respiración.

Sol y salud articular. Pérdida de tono muscular.

Otra desventaja importante del sol se relaciona con el tono muscular. La exposición excesiva a los rayos UV puede provocar una degradación del colágeno y la elastina en la piel, lo que conduce a la pérdida de elasticidad y firmeza. Esto se traduce en un tono muscular deficiente y en una apariencia de piel flácida. Además, la radiación UV puede dañar las células musculares y afectar negativamente la capacidad del cuerpo para regenerar y reparar tejidos musculares dañados. Esto puede contribuir a la debilidad muscular y a una disminución de la fuerza y resistencia física.

Sol y presión sanguínea. Hipertensión.

Una de las desventajas del sol en relación con la presión sanguínea es su capacidad para aumentar la temperatura corporal. La exposición prolongada al sol y al calor ambiental puede llevar a un aumento en la temperatura corporal, lo que a su vez puede provocar vasodilatación. La vasodilatación es el ensanchamiento de los vasos sanguíneos, lo que puede resultar en una disminución temporal de la presión sanguínea. Si bien esto puede parecer beneficioso, especialmente para aquellos que padecen hipertensión, es importante tener en cuenta que esta disminución de la presión sanguínea es solo temporal y no es una solución a largo plazo para controlar la hipertensión.
La exposición excesiva al sol y al calor puede llevar también a la deshidratación o a generar estrés oxidativo en el organismo, factores que pueden influir directamente en la presión sanguínea.
No obstante, es fundamental destacar que los efectos negativos del sol en la presión sanguínea pueden variar según la susceptibilidad individual y otros factores de riesgo cardiovascular. Las personas con antecedentes de hipertensión, enfermedades cardiovasculares o diabetes, pueden ser más propensas a experimentar efectos adversos en la presión sanguínea debido a la exposición al sol. Además, como en otros casos, la duración e intensidad de la exposición al sol también pueden influir en los efectos sobre la presión sanguínea.

Sol y la hormona de la felicidad

Comencemos analizando el estado de ánimo. El sol desencadena la liberación de serotonina, una sustancia química cerebral que está asociada con la regulación del estado de ánimo. La exposición a la luz solar aumenta la producción de serotonina en el cerebro, lo que puede mejorar el estado de ánimo y tener un efecto positivo en la prevención y el tratamiento de trastornos del estado de ánimo, como la depresión estacional. Sin embargo, la falta de exposición solar adecuada puede tener el efecto opuesto y contribuir a la aparición o empeoramiento de trastornos del estado de ánimo. La reducción de la exposición al sol puede llevar a niveles más bajos de serotonina, lo que puede contribuir a síntomas de depresión, fatiga y disminución del bienestar emocional.
En cuanto al sexo, el sol también puede desempeñar un papel en la función sexual y el deseo. La exposición solar adecuada ayuda a regular los niveles de vitamina D en el organismo, esencial para la producción de hormonas sexuales, como la testosterona, tanto en hombres como en mujeres. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el equilibrio hormonal y los factores psicológicos también influyen en la función sexual, por lo que la exposición al sol no es el único determinante de la salud sexual.
Después de todo lo anterior podemos decir que el mito “Tomar el sol levanta el ánimo” es inequívocamente verdadero.

Causas del insomnio

Otra de las grandes desventajas del sol se relaciona con el sueño. La exposición adecuada a la luz solar durante el día es crucial para regular nuestro ritmo circadiano, el reloj interno que controla los ciclos de sueño y vigilia. La luz solar intensa en las primeras horas del día ayuda a suprimir la producción de melatonina, la hormona responsable de promover el sueño. Esto nos mantiene alerta y enérgicos durante el día. Sin embargo, la exposición excesiva al sol en momentos inapropiados o la falta de exposición a la luz solar durante el día puede desregular nuestro ritmo circadiano y afectar la calidad del sueño. La falta de sueño adecuado puede tener consecuencias negativas en nuestra salud en general, incluyendo la disminución del estado de ánimo, la función cognitiva comprometida y un mayor riesgo de enfermedades crónicas.

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Esperamos que hayas obtenido una perspectiva más clara y fundamentada sobre los mitos y realidades que rodean al sol y sus efectos en el organismo. Al comprender mejor la relación entre el sol y nuestra salud, podemos tomar decisiones informadas para disfrutar de los beneficios y protegernos de las posibles consecuencias negativas.

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